Necesitamos regresar y renovar nuestra adoración, aquella que alegra el corazón de Dios y lo hace sonreír y al hacerlo Dios se complace en llenar nuestros corazones de esa esperanza que nos invita a continuar haciendo aquí lo que haremos por la eternidad allá. | jairopuello@gmail.com, tel. 407-401-9094 |
CREADOS PARA ADORAR | Desde que Dios creó al hombre, lo formó con el propósito de que este le diera adoración. El hombre, al cual Dios le manifestó su amor, poder y deidad por medio de las cosas hechas, le dio la espalda al Creador y le rindió adoración a las criaturas antes que a El. Por eso Dios lo entregó a una mente reprobada para hacer cosas que no convienen, exponiendole a muerte y juicio como consecuencia de su desviación. Es lamentable que la iglesia de hoy día está poco a poco cediendo a la tendencia de este mundo y la adoración se vuelve cada vez más liviana, cerebral, mecánica y reducida simplemente a música, gritos y saltos. Adoración es mucho más que eso. “ES UN DESEO QUE CONSUME AL HOMBRE DE QUERER DARLE A DIOS, NUESTRAS ACTITUDES, POSESIONES E INCLUSO OFRENDARNOS A NOSOTROS MISMOS.” (John McArthur: True Worship)
|
